Problemática: El abandono de la tercera edad

Feb 11, 2011 No Comments by

por María José Juárez Becerra

Se sabe que México, de ser un país “joven” con un aproximado de 9 millones de personas de la tercera edad, pasará a ser una nación “vieja” puesto que, según datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO), estiman que en el año 2050, el país estará alojando a 132 millones de adultos mayores, o en otras palabras 1 de cada 5 habitantes formará parte de la población de la tercera edad en el país. No obstante, el problema no es realmente el número de habitantes de la tercera edad o bien tampoco es el conjunto de  condiciones físicas que son características de la vejez. El problema radica en el abandono en el que se desarrollan estas generaciones,  en la carencia de prevención y del análisis profundo que sea capaz de plantear soluciones  factibles a este problema, pues la vejez trae cambios en todos los ámbitos; en el social, el  económico, el político además de cambios en cuestiones de salud, para todo el país. México requiere una estructura sólida para poder sostener a esta población. Sin embargo, para ello se tiene relativamente poco tiempo.

La CONAPO señala que esta generación es marginada en prácticamente todos los aspectos; laboral, social, político, e incluso en el familiar y sufren o carecen de “la reducción en la atención no formal, la pérdida de roles, la soledad, el maltrato, la invisibilidad social y cultural como consecuencia de las visiones catastrofistas sobre el proceso de envejecimiento, generando una desprotección a sus derechos”(http://www1.df.gob.mx/virtual/iaam/iaam/ProgramaInstitucional2008-2012.pdf)

Por ejemplo, en el aspecto laboral a los 40 años resulta complicado conseguir un trabajo. A los 50 años ya puede haber jubilaciones, esto quizá ocasione que el proceso de envejecimiento acelere, pues al dejar de trabajar la mayoría de las personas de la tercera edad no sabe en qué emplear todo ese tiempo de ocio, o lo que es peor, no saben con quién pasarlo, otra de las consecuencias de la falta de actividad laboral es que los ancianos llegan a enfermarse, o se dejan vencer por su debilidad y soledad.

El abandono económico se da a notar cuando cuatro de cada diez adultos mayores viven en pobreza, según los datos que arrojó la dimensión de la pobreza presentada en diciembre pasado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Cabe mencionar que acorde al INEGI, el 33.5 por ciento de los adultos mayores realiza una actividad económica, y una parte del sector que no cuenta con alguna actividad laboral (porque ya se han retirado) decide tratar de emprender un negocio o buscar un empleo como consecuencia del bajo índice de cobertura y los montos de las pensiones. Por lo que para salir de esta pobreza o por el simple hecho de sobrevivir, las personas de la tercera edad se ven en la necesidad de contar con una fuente de ingresos, ya sea a través de un negocio propio, un trabajo, o el apoyo familiar, del cual se hablará más adelante.

Las condiciones y oportunidades de trabajo no son favorables para el adulto mayor. Profundizando en este rubro, se tiene que, según el Consejo Nacional de Población, únicamente el 15 % de los mayores de 60 años que trabajan cuentan con seguridad social u otras prestaciones, algunas de las razones son la falta de información, pues 1 de cada 3 de los ancianos son analfabetas y también se debe a la ausencia de transparencia con la información para este sector de la población. El CONAPO también precisa que más del 50 por ciento de los adultos mayores que trabajan lo hace por cuenta propia, de los cuales una tercera parte se desempeña en el sector del servicio a través de un “changarro” o el resto de los adultos mayores se distribuyen en las áreas de limpieza, de vigilancia o como empacadores en supermercados y,  generalmente, aceptan este tipo de empleos con bajos sueldos y sin prestaciones.

El abandono de las familias puede provenir de problemas externos a éstas, que quieren y están al pendiente de cuidar de sus adultos mayores. Sin embargo muchas veces existen dificultades para hacerlo y se sienten impotentes al percatarse de ello y de la falta de apoyo para sus seres queridos. Algunos de los obstáculos son los siguientes; el estilo de vida actual, y su carencia de tiempo, ya que la familia se dedica a trabajar, estudiar o atender a su “propia familia”. Falta de posibilidades económicas, pues los miembros de la familia cuentan ya con una familia propia y tienen que trabajar para mantener a ésta en una primera instancia. Por otro lado, hay problemas meramente familiares como la búsqueda de “venganza” por parte de los hijos, aprovechándose de la debilidad de los ancianos, en respuesta a los malos tratos que recibieron de sus padres, o bien, algunas familias abandonan a sus adultos mayores “en los hospitales, a donde son internados por padecimientos mínimos, pero los familiares se desentienden de ellos casi de inmediato, pues no los visitan, no están pendientes de su evolución y muchas ocasiones no dejan datos correctos para localizarlos” únicamente por comodidad. Esto a la vez ha sido producto de los prejuicios que se tienen hacia los ancianos, la escasez de empatía y la ruptura de una convivencia inter-generacional.

Felipe Vázquez Palacios hace mención de otras de las causas por las que los adultos de la tercera edad sufren de abandono:

Hasta ahora, (…) la vejez y su inevitable desenlace siguen siendo problemáticas a las que se da poca importancia en el campo de las ciencias sociales. Esta indiferencia es producto del dominio de las fuerzas del mercado, la productividad, la eficiencia, la excelencia y la modernización. ( ://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/112/11201905.pdf)

La tercera edad es un término que nunca se relaciona con las fuerzas que señala Vázquez Palacios, o si existe, es una relación negativa. En la sociedad actual, lo que no produce se deja atrás, como si la vejez fuese un estorbo para el progreso y la modernización, lo cual es falso, pero que los medios de comunicación, por ejemplo, se han encargado de ir creando esa imagen negativa de la tercera edad en la sociedad, incluso en la cultura actual. Como lo señala Diana Cohen Agrest, es claro que en la actualidad la demografía indica un mundo envejecido, y sin embargo, la cultura fomentada no ha alimentado más que la idolatría de la belleza externa y de los medios para obtener la juventud “eterna”, ocultando e incluso llegando a rechazar a la vez  la fealdad y la vejez. (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1198011)

Para definir los efectos que este cambio demográfico causará, el autor Oliver Azuara  los establece claramente:

Este proceso está cambiando las necesidades de la población” puesto que antes se le daba prioridad en atender a la infancia mexicana, “a partir de ahora la población envejecida demandará mayores servicios de salud y seguridad social. Esta población adulta presenta un perfil epidemiológico con alta incidencia de enfermedades crónico-degenerativas, cuyos tratamientos son más prolongados y caros. Esto requiere una mayor cantidad de personal y mejor capacitado, construcción de infraestructura y mayor gasto en medicinas. En suma, los recursos reales necesario para mantenimiento de la población envejecida están aumentando y así seguirá durante los siguientes años. El proceso de envejecimiento demográfico obligará a una asignación de recursos cuantiosa, no sólo en la demanda de servicios de salud, sino también en el rubro de la seguridad social, especialmente de pensiones. (p.10).

Agregando a esto el desbalance entre la población trabajadora y la de la tercera edad. Asimismo, se realizarán importantes cambios en las relaciones, organización y estructura interna de las familias, ya que muchos de los adultos mayores carecen de seguridad social.

La solución comienza en cambiar de perspectiva, dejar de ver a las personas de la tercera edad como un problema y verlas como una oportunidad. Hace falta fomentar una educación y una mentalidad que inculque el respeto por las personas mayores, para que en México se dejen de ignorar  la calidad de vida y la dignidad de nuestros ancianos. Sensibilizar a la población ante esta oportunidad, y dejar de agredirla a través de los medios de comunicación, aceptar la vejez y volver a recuperar esa admiración y ese símbolo de sabiduría y experiencia que representan y que son plenamente capaces de  aportar los adultos mayores. Los jóvenes, no debemos de distanciarnos de ellos, debemos de fomentar la empatía generacional, para mantener buenas relaciones dentro de la familia y de esta manera se reduzcan la cantidad de abandonos de ancianos por parte de sus familias, y además que éstas le apoyen en su etapa de vida en curso.

En cuanto al sistema de pensiones, éste se puede re-plantear. Cabe mencionar que existe un modelo bastante aplaudible que se está llevando a cabo en el D.F “Programa de apoyo alimentario, atención médica y medicamentos gratuitos para adultos mayores de 70 años” (http://www1.df.gob.mx/virtual/iaam/iaam/ProgramaInstitucional2008-2012.pdf) como su nombre lo indica su propósito es el de otorgar el alimento diario, consultas médicas y medicamento necesario. Para ello se les entrega a los ancianos una tarjeta con su saldo de 709 pesos mensuales. Para ser beneficiario de este programa sólo basta con residir en el D.F. y ser mayor de 70 años. Ahora, tampoco se pretende que este programa se expanda como tal por todo el país, pues el financiamiento para éste sería difícil. Sin embargo, se puede tomar como base y como una meta. Como acción complementaria para esta posible solución está la de educar a su población joven para que ahorre para su retiro durante su tiempo de trabajo, así podrían tener una mejor calidad de vida al llegar a la vejez con estas dos opciones conjuntas.

Actualmente existen organizaciones e instituciones que velan por una vida digna para los adultos de la tercera edad, y en algunos de los estados de la República (en la capital principalmente) es donde se notan los esfuerzos. Por ejemplo, otra acción aplaudible que llevó a cabo el D.F fue la creación de una Universidad para los adultos mayores, dicho modelo de universidad fue tomado de otros países, como reflejo de las relaciones de México con el resto del mundo.

En conclusión, como sociedad se debe de otorgar apoyo a los adultos mayores, esto implica ir en contra de lo que se ha estado haciendo; construir una visión negativa de ellos. Como dicen Maderos y Puente (1996)  “el viejo no ha aprendido a serlo, no tuvo modelos de conducta para la vejez. Su sociedad, la sociedad, no le preparó más que las medicinas o la actitud ante la muerte; el viejo depende cada vez menos de la sociedad y de la familia, cada día está más aislado; el viejo carece, por lo común, de afectividad, comunicación y modelos de conducta, con lo cual se encuentra en una situación de evidente marginalidad social. (P.46) Es, sin lugar a dudas, preocupante que el núcleo familiar que es tan importante en la cultura mexicana se esté desintegrando, y esto se debe en parte a la disyuntiva de permanecer con las costumbres o dar un paso para la “modernización”. Se deben de dejar a un lado los prejuicios hacia estas personas, y ocuparnos como sociedad para prevenir este gran cambio que nos espera a la vuelta de la esquina.

 

México

About the author

The author didnt add any Information to his profile yet
No Responses to “Problemática: El abandono de la tercera edad”

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.


Campus Querétaro.net es el portal que agrupa todos los sitios del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Si quieres estudiar una carrera universitaria en Querétaro, México, conocer la universidad o consultar más información acerca de los procesos de admisión, becas universitarias y planes de financiamiento, así como toda la oferta académica de prepa, licenciaturas, ingenierías y que ofrece el campus visita http://www.venaltecqueretaro.com
D.R.© Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Querétaro, México. 2013
Epigmenio González 500 Fracc. San Pablo 76130 Querétaro, Qro.